martes, 23 de enero de 2018

ROSA ESOTERICA Cap 4 y Cap 5

TU RITMO
Antes de que hables, pregúntate.
Lo que voy a decir, ¿es útil?, ¿es bueno?, ¿es verdadero?, ¿es armonioso?.
Cuando no puedas contestar afirmativamente a estas preguntas, desciende al fondo mismo de tu conciencia.
Parla, estudia, ve, observa, medita y pon una nota, una larga nota de silencio, al agrio diapasón de tus propias sugerencias…
Si lo que vas a decir no tiene un ritmo perenne de armonía, súmete bajo tu capa y destruye en silencio tu propio acorde disonante.
Fíjate que todo en la Naturaleza es ritmo… Que todo es Armonía…

Cada palabra que salga de tus labios como filo tajante que impulse tu pasión, quiebra esas Leyes… Y el Alma muda, silenciosa, de las cosas mismas, se resiente y quebranta en su rítmico concierto… Con la piedra que arrojes, turba el arroyo su augusta placidez.
El pájaro se espanta…
El nido tiembla en la floresta… La brisa se rasga…
El lobo aúlla y lanza un gemido de angustia.
¡El hombre se conmueve!…
No turbes, no, el ritmo santo de la Obra de Dios.
Cada rosa que cortes del rosal, es una vida que siegas, es un perfume que matas. Cada flor que tronches en mitad de su esplendor, te ofrecerá otras tantas espinas para punzar tu carne reflexivamente… Esta será tu remuneración…
Parla, estudia, ve, observa, medita…
Si lo que vas a decir no es útil, no es bueno, no es verdadero, no es armonioso, acalla tus propias sugerencias…
Pon una nota de silencio en tu agrio diapasón.

TU SERENIDAD
Aplaca el tumulto de tu propio ruido.
Acalla esas voces interiores que te asedian, los gritos que te conmueven y sé sereno…
Sé sereno, y escucharás la voz inaudita, el eco síntesis de todas tus voces, la nota singular que te caracteriza y estarás apto para aplicar tu oído al vasto pecho de la Tierra y escuchar los cien mil latidos de sus cien mil corazones minúsculos…
Singularizarás la vida múltiple. Llevarás a la unidad millones y millones de sumandos y terminarás por reconocer UNA SOLA VOZ entre todas tus voces…
Es preciso que tus sentidos se vayan afinando, se vayan sutilizando como los del
Artista, para que comiences a ver hacia adentro…
Tienes que reconocer que todas las cosas llevan una fisonomía especial y una vida poderosísima. Que todo tiene un matiz único y un alcance energético. Que todo Es como Es y no como nuestra mediocridad sentimental lo percibe.
Para hablar del cielo, del mar, de la montaña, es preciso analizar sus infinitas estructuras maravillosas y el milagroso enredo de sus secretos ritmos.
Para citarlos, tan sólo, como simples aglomeraciones de materia o equilibrios de fuerza, vale más no hablar del cielo, del mar, de la montaña.
Para auscultar estos latidos minúsculos del Universo, como sus íntimas pulsaciones, necesitamos un nuevo sentido y un nuevo prisma.
Los que nos legaron, sólo sirven para distinguir las grandes líneas, los marcados relieves…
Si pretendes que este sentido se sutilice. Si quieres que este prisma se concrete, que la  Rosa  florezca,  sé  cauto  y  en  el  silencio  de  tu  propio  espíritu,  acude  a  tu  propia serenidad…
KRUMM HELLER


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