martes, 30 de enero de 2018

ROSA ESOTERICA Cap 6 y Cap 7


TU RUTA
Como un navío en alta mar, cada uno de nosotros lleva su ruta…
Pero…  ¿cuál  es  esa  ruta?.  ¿Qué  carta  misteriosa  la  describe?.  ¿Qué  afanes biológicos la impulsan?.
¡El hombre no se da cuenta!. No ve, no oye o no percibe…
Ir por un camino sin saber su finalidad, no es un camino. Ir por una ruta sin saber dónde nos lleva, no es una ruta.
Todo nuestro afán, como la nave, es apartarnos, huir de la línea de derrota, mientras que el Capitán - nuestro propio Capitán con todo esfuerzo - se obstina en enmendar el desvío.

Sin embargo, seguimos con la obsesión de este afán, olvidando que la ingente brújula del Tiempo, a pesar nuestro, va marcando el camino, justo, adecuado, preciso y hemos de llegar - muchas veces al puerto que no queremos - pero hemos de llegar por una Ley infalible, por un designio inmutable…
Pero si el hombre se diera cuenta, percibiera el Ritmo de las cosas, se internara en las Causas y la comprensión entrara en él, reconocería que nuestra pluralidad es parte integrante  de  la  Unidad  circunstante  y  que  todos  nosotros  no  somos  otra  cosa,  que innúmeras piedras justas, bien medidas, bien delineadas, cuyos materiales han de formar parte de un gran conjunto, el Templo inmenso de la Naturaleza.
En la formación de este conjunto, ¿podrá ocupar piedra alguna lugar distinto del que le está destinado?.
Como un navío en alta mar, cada uno de nosotros lleva su ruta…
La falta de concordancia con este principio, la negación a la Ley - el desvío de la línea de derrota - es la causa de todos nuestros males haciendo de nosotros la Veleta que en la noche tormentosa está a merced de todos los vientos…

TU ALMA
Está en tu propio vaso, en la férrea prisión de tu propia cárcel, hundida en ti como en un abismo.
Sientes que una poderosa hélice impulsa tu nave…
¿Dónde va?.
Tú mismo lo ignoras.
Pero  sigues  tu  camino,  pausado  o  vertiginoso,  en  busca  de  un  puerto  que  no conoces.
Esta es tu ruta…
Sientes tu dolor o tu felicidad, tu amor o tu odio, tu compasión o tu rencor y creces, te desenvuelves, alientas, cambias de situaciones, de células. Enfermas o la salud te inunda, y llegas a morir sin que sepas qué es y cómo se llama ese Principio en ti que todo lo mueve, que todo lo inunda y lo hace funcionar con poderoso dinamismo, tejiendo y destejiendo tu vitalidad moral y fisiológica, como la vieja Hilandera al borde del camino…
Y hasta sientes que muchas veces te habla, te aconseja, te previene, con ese lenguaje mudo, sin palabras, de la premonición o de la intuición…
Mira.
Como  el  agua  es  inconsciente  de  la  sal  que  contiene,  así  el  hombre  camina ignorando que en su propio vaso hay un agua de vida donde químicamente está diluido un Principio que no conoce…
Si sobre el agua salina apresta el Sol sus densas calorías, llegará un momento en que la sal cristalice y podamos separarla objetivamente de su vehículo.
Si el Sol espiritual de nuestra existencia abre en nosotros poderosos surcos, fuertes caminos, llevando a nuestra facultad de conocer la Sal de Sabiduría que dormita en nuestra subconsciencia, el hombre conocerá ese Principio - su propio Capitán - y sabrá objetivamente de esa fuerza que lo anima, Verbo o Mandamiento, que en todos radica por génesis.

KRUMM HELLER

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